Gastos deducibles para autónomos en la Renta

Gastos deducibles para autónomos en la Renta
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Actualizado: 29.03.19 - 07:00

En el primer trimestre del año el autónomo tiene que hacer frente a dos obligaciones fiscales, y es que coinciden la declaración trimestral del IVA con el comienzo de la declaración de Renta. Por lo tanto, es indispensable que, como autónomo, conozcas cuáles son los gastos que puedes deducir y ahorrarte un buen dinero.

¿Qué se consideran gastos deducibles en 2019?

Lo primero que hay que aclarar es a qué se le llama gasto deducible. Pues bien, es aquella compra de bienes o servicios que realizas para desarrollar tu actividad y tiene que contar con las siguientes características:

  • Como hemos dicho, tiene ser inherente a la actividad que realizas. Debe de ser necesario para realizar tu trabajo.
  • Tienes que poder justificarlo con su correspondiente factura o recibo.
  • Por supuesto, el gasto debe de estar registrado en la contabilidad de tu empresa.

Al deducir un gasto, automáticamente, reduces tus ingresos, por lo tanto pagarás menos al realizar tu declaración de Renta.

A continuación te mostramos cuáles son los gastos que puedes deducir durante el 2019 en tu declaración de Renta:

Arrendamientos y cánones: Aquí entran los gastos de alquiler, ya sean de bienes muebles o inmuebles. También entran los gastos de patentes y marcas, y los que tengan que ver con la propiedad industrial.

Gasolina y gastos de tu vehículo: A efectos de IRPF, los trabajadores autónomos no podrán deducir estos gastos. A efectos de IVA, solo el 50%. Los taxistas, comerciales, transportistas, repartidores, mensajeros, autoescuelas y representantes serán los que pueden deducir estos gastos a efectos de IRPF.

Teléfono móvil: Para que Hacienda te permita deducir este gasto, debes de tener una línea telefónica específica para el desarrollo de tu actividad.

Tributos fiscalmente deducibles: Hay impuestos como el de bienes inmuebles (IBI) y el de actividades económicas (IAE), que no son estatales que se pueden deducir, al igual que algunas tasas, recargos y contribuciones especiales. No se deducen las sanciones, recargos de demora, o por presentación fuera de plazo de declaraciones, liquidaciones etc.

Consumo de explotación: En este grupo de gastos entran todas las compras de materas primas o comprar de bienes a terceros que hayas efectuado en el año 2018.

Sueldos: En el caso de que tengas trabajadores a tu cuenta, deduce sus sueldos y dietas de viajes.

Cotizaciones a la Seguridad Social: La cuota que pagas al mes también se deduce.

Otros gastos de personal: También debes deducir las contribuciones de sus planes de pensiones, las indemnizaciones por daños o perjuicios, los seguros de accidente y otros, y los gastos de formación.

Gastos financieros: Los gastos financieros necesarios para financiar actividades de tu empresa también puedes deducirlos.

Amortizaciones: Puedes deducir las cantidades de la depreciación efectiva que sufran los distintos elementos de tu negocio por funcionamiento, uso, disfrute o desuso.

Servicios de profesionales independientes: Deduce también el importe que hayas pagado a tu asesoría, abogados, notarios, etc.

Suministros domésticos: Si desarrollas tu actividad laboral en tu domicilio particular podrás deducir el 30% de la factura de la luz, el agua, etc.

Gastos por dietas de manutención: También se consideran gastos deducibles hasta 26,67€/día en concepto de dietas. Si hay pernocta, la cifra asciende a 53,34€/día. En el caso de el extranjero, las dietas serán de 48€/día y si hay pernocta de 91,35€/día. Estos gastos deben ser abonados con tarjeta bancaria y justificados con factura o recibo.

Gastos de vestuario: Para que sea admitido como gasto el que realices en vestuario, las prendas de ropa tendrán que incluir el logotipo de tu empresa.

Reparaciones y conservación: También puedes deducir los gastos de reparaciones y/o mantenimiento de tus bienes inmuebles.

Otros servicios exteriores: En este apartado entran los gastos generados en servicios bancarios, transportes, publicidad, etc., con el límite del 1% del importe neto de la cifra de negocios del período impositivo.

Incentivos al mecenazgo: Aquí puedes meter los incentivos fiscales a la participación y colaboración en diferentes actividades que tengan que ver con la cooperación al desarrollo, medio ambiente, derechos humanos, etc.

Pérdidas por deterioro del valor de los elementos patrimoniales derivadas de las insolvencias de los deudores: Puedes deducir las pérdidas derivadas de la insolvencia de un deudor cuando hayan pasado 6 meses desde el vencimiento de la obligación, o que este se encuentre en concurso de acreedores.

Seguros de enfermedad: Serán deducibles las primas de un seguro de enfermedad correspondientes a tu parte y a la de tu cónyuge e hijos menores de 25 años que vivan contigo. Podrás deducir un máximo de 500€ por persona o 1.500€ si hay alguna discapacitada.

Provisiones: Generalmente no se pueden deducir los gastos de obligaciones tácitas y los que tienen que ver con retribuciones u otro tipo de prestaciones, pero sí lo son si cumplen algunas condiciones recogidas en el artículo 13 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

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