Guías prácticas

Cese de actividad

Actualizado el 20.09.18 - 15:19

Cuando nos referimos al empresario individual o autónomo lo hacemos a la persona física que realiza de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, disponga o no de trabajadores por cuenta ajena.

La Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores y su internacionalización regula una nueva variante denominada el Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL). Esta nueva figura trata de estimular el espíritu emprendedor, limitando la asunción de riesgos.

Tal y como se describe en la guía publicada por la Dirección General de Industria y de la Pyme “Empresario individual: cese y extinción”, para ambas figuras el cese supone la extinción de la empresa. Es decir, una vez que cesa la actividad empresarial, la empresa se extingue.

Estos son los efectos que tiene el cese /extinción:

  • Finalización definitiva de las actividades empresariales o profesionales.
  • Desde la fecha de cese no se pueden emitir o recibir facturas por la entrega de bienes o prestación de servicios propios de la actividad empresarial.
  • No se pueden realizar más anotaciones contables en los libros registro. En caso de que deba llevar la contabilidad conforme al Código de Comercio, cerrará la contabilidad con motivo del cese de actividad. También finalizan las obligaciones de legalización y depósito de cuentas anuales.
  • Ya no hay que presentar más declaraciones fiscales periódicas relacionadas con la actividad, pero sí es necesario presentar aquellas que tengan relación con el periodo del ejercicio en las que se realizó actividad (por ejemplo, habrá que presentar resúmenes anuales, declaraciones informativas y declarar el rendimiento de la actividad en la declaración del IRPF de ese año).

Antes de iniciar la tramitación para el cese de actividad tanto los autónomos como los emprendedores de Responsabilidad Limitada deben haber cumplido con las obligaciones derivadas del ejercicio ordinario de la actividad.

Es importante tener presente la obligación que tienen los empresarios de conservar los libros, correspondencia, documentación y justificantes concernientes a su negocio, debidamente ordenados, durante seis años, a partir del último asiento realizado en los libros. El cese del empresario en el ejercicio de sus actividades no le eximen de este deber y si hubiere fallecido, recaerá sobre sus herederos.

Los trámites descritos se refieren a la extinción voluntaria, quedan excluidos aquellos trámites derivados de la extinción forzosa debido a sentencia judicial.
Haz click para acceder al cese de actividad del autónomo a través de Internet

Información importante sobre cookies
Este portal web, utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su visita. Las cookies no se utilizan para recoger información de carácter personal. Usted puede permitir su uso o rechazarlo, también puede cambiar su configuración siempre que lo desee. Dispone de más información en nuestra Política de Cookies.
Configurar