Cómo sobrevivir a un concurso de acreedores

Cómo sobrevivir a un concurso de acreedores
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Actualizado: 09.08.19 - 09:44

El concurso de acreedores es un procedimiento jurídico destinado a solventar los problemas de insolvencia y falta de liquidez de una empresa. Con este procedimiento se intenta que los acreedores puedan cobrar y, a la vez, trata de encontrar soluciones para lograr la continuidad del negocio y evitar su cierre.

Por lo tanto, es un procedimiento que, en caso de insolvencia, ayuda a las empresas a buscar soluciones para hacer frente a sus deudas. Cuando una empresa solicita el concurso de acreedores, se pone a disposición de un juez, pudiéndose paralizar  ejecuciones de deuda o negociar plazos de pago de deuda con el Juzgado Mercantil.

Pero ojo, no debemos confundir concurso de acreedores con quiebra o liquidación. Cuando un empresario tiene claro que su empresa en inviable, lo más lógico es que se  ahorre el trámite del concurso de acreedores y pase directamente a la liquidación y cierre de la misma. Pero es necesario recordar que una empresa se considera viable cuando, además de llevar a cabo su actividad laboral y cubrir gastos, está también en condiciones de satisfacer la deuda con sus acreeedores.

Es obvio que lo último que quiere un empresario es tener que solicitar este procedimiento y, aunque muchas de las empresas que pasan por un concurso de acreedores terminan por echar el cierre, otras, aunque sean las menos, logran salir salir adelante y continuar con su actividad después de renegociar deudas con acreedores y hacer un gran esfuerzo para superar la situación.

El concurso de acreedores puede ser aplicado tanto a autónomos como a pymes o grandes empresas. En 2018 fueron 4.108 las empresas que sufrieron este procedimiento, la cifra más baja de los últimos diez años. La ley que recoge el concurso de acreedores es la Ley 22/2003, de 9 de julio y, según dicta, el socio pone su patrimonio como garantía hipotecaria y es el último en cobrar la deuda.

Cuándo solicitar el concurso de acreedores

Hay que establecer diferencias entre una mala racha pasajera que cualquier empresa puede sufrir y entre una situación de insolvencia.

Cuando la empresa pase por graves dificultades económicas para hacer frente a sus responsabilidades de pagos que prevean su quiebra es cuando la empresa está en una situación de insolvencia y solicita poner en marcha este proceso. Así, los acreedores saldarán sus deudas en mayor o menor medida y la actividad de los trabajadores no cesará.

Por lo tanto, la ley exige que la empresa esté en situación de insolvencia. Situación que a menudo es más o menos solventada a través de préstamos bancarios.

Tipos de solicitud del concurso de acreedores

Existen dos tipos de solicitud:

  • Solicitud voluntaria: cuando es realizada por la persona física o la persona responsable de la sociedad en el caso de las empresas. En estos casos, el empresario individual o societario es quién, al tener conocimiento de la posible quiebra de la empresa o de una situación de insolvencia aún no declarada, debe presentar la solicitud del concurso en un plazo máximo de dos meses. Si se admite a trámite será un concurso voluntario. En el caso de que el empresario no lo solicite se expone a multas o a una imputación penal, ya que el juez puede pensar que la quiebra fue provocada para fines ilícitos.
  • Solicitud forzosa: cuando el concurso de acreedores es fruto de un requerimiento de un acreedor o de alguno de los socios de la empresa, generalmente en desacuerdo con la dirección. Un juez tramitará la solicitud de concurso de acreedores y decidirá si se aprueba o no.

Claves para que el concurso acabe bien

  • No retrasar innecesariamente la presentación de la empresa al concurso de acreedores.
  • Exponer la situación detalladamente en los informes de auditoría.
  • Aplicar el máximo rigor en los libros de contabilidad, auditorías de las cuentas y depósito en el Registro Mercantil.
  • La contabilidad deberá ser lo más ajustada posible a la normativa con el objeto de enmendar los desequilibrios patrimoniales.
  • Evitar la doble contabilidad. La declaración de la totalidad de los ingresos ayudará a establecer la responsabilidad de las deudas.
  • Elaborar presupuestos de tesorería lo más fiel posible. De esta forma se conocerá de antemano el instante en el que la empresa se vuelva insolvente.
  • Asegurarse de que la documentación que se requiere para el concurso de acreedores sea precisa y no contenga imprecisiones de importancia.
  • Colaborar al máximo con el Juzgado y con la Administración Concursal.

No hay que olvidar que una empresa que se encuentre en este proceso no tiene porqué terminan cerrando ya que el objetivo del concurso es que la empresa continúe con su actividad aunque sea preciso reestructurarla.

Etiquetas: Concurso Acreedores
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