Tipos de facturas

Tipos de facturas
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Actualizado: 07.06.19 - 09:39

Tipos facturas

Es posible que, aunque hayas hecho ya un montón de facturas como autónomo, aun no tengas muy claros algunos conceptos que diferencian las facturas ordinarias, de las proforma o las rectificativas… A continuación, te explicamos algunas claves y diferencias.

Facturas según su contenido

Esta clasificación es la más habitual y utilizada.

  • Ordinarias: son facturas que documentan una actividad económica y son las más habituales. Al fin y al cabo, es la factura normal que vemos a diario que sirve para dejar constancia de que se ha prestado un servicio o se ha vendido un producto.
  • Rectificativas: se hacer cuando te equivocas en algún dato o importe en la factura ordinaria. En ella debe quedar bien indicado que es una factura rectificativa y qué factura modifica para no cometer más errores.
  • Recapitulativas: se realizan cuando se emiten varias facturas en un mes a un mismo cliente como resumen de todas ellas. Una factura recapitulativa anula y representa todas las anteriores.

Facturas según su valor

No todas las facturas valen lo mismo. Te lo explicamos.

  • Proforma: es la factura que se envía con anterioridad a la prestación del servicio o venta de producto y que representa cómo será esa futura factura. No tiene valor contable ni sirve para justificar un gasto. Debe ser aceptada por el cliente y posteriormente transformada en factura normal y corriente.
  • Copia: factura que se queda el emisor de la misma para su documentación y que es una copia de la original. Debido a que cada vez se utiliza más la electrónica, dentro de poco no tendrá sentido clasificar las facturas por este criterio.
  • Duplicado: factura duplicada para el receptor, en caso de que haya perdido la original. Al igual que en el caso anterior, quedará en desuso más temprano que tarde debido al auge de la factura electrónica.

Facturas según los requisitos

Una factura no se puede escribir de cualquier manera. Existen unos datos que deben estar en cada una de ellas, aunque a veces hay excepciones y se pueden omitir algunos según el caso.

  • Completa: es aquella que incluye todos los datos requeridos para hacer la denominada “factura modelo”. Esos datos son los siguientes:

-Datos del emisor: nombre y apellidos, domicilio y NIF de la persona o empresa que presta los servicios o vende los productos.

-Número: numeración correlativa de la serie de la factura.

-Fecha: día en el que se emite la factura, que debe de ser correlativa con el número. No puede haber una factura 77 en octubre y una 78 en septiembre.

-Datos del remitente: nombre y apellidos, dirección y NIF de la persona o empresa a la que enviamos la factura.

-Concepto: descripción de los servicios prestados o los productos vendidos.

-Importe: base imponible del coste total sin impuestos.

-Retención de IRPF: retención en caso de que sea necesario incluirla y según el tipo al que lo hagas como profesional.

-IVA: cantidad de IVA a cobrar. Dependiendo del tipos de IVA puede ser una cifra u otra, aunque lo normal es que se rija por el tipo general del 21%.

-Total: suma de la base imponible – IRPF + IVA.

-Forma de pago: medio a través del cual vas a recibir el cobro (transferencia bancaria, Paypal, …).

  • Simplificada: son las facturas en las que no es necesario incluir todos los datos mencionados en el apartado de facturas completas. Algunos tipos de negocios como, por ejemplo, los restaurantes, emiten facturas pequeñas que tan solo incluyen sus propios datos y no los del cliente. Como profesional o autónomo es raro que tengas que hacer este tipo de facturas, aunque como empresa puede ser más común.

Facturas según el medio

Hasta no hace muchos años casi todas las facturas se enviaban de forma tradicional, pero cada vez el mundo electrónico gana más peso y hace que digamos adiós al papel.

  • Tradicionales: las facturas tradicionales son aquellas que se entregan en papel o cualquier otro soporte físico. Si creas una factura física, la escaneas y la envías por correo no se convierte en una factura electrónica, sigue siendo tradicional.
  • Electrónicas: la denominada e-factura es aquella en la que no se utiliza ningún soporte físico, que es equivalente a la tradicional y que se envía a través de un fichero firmada digitalmente. Tiene la misma validez que la tradicional y no es necesario imprimirla ni hacer nada con ella para almacenarla o entregarla.

Dentro de este tipo de facturas también existen dos tipos:

  • Las de datos estructurados:  están creadas bajo un formato en el cual los programas de facturación pueden identificar y contabilizar todo automáticamente (XML por ejemplo)
  • Las de datos no estructurados: son creadas a través de imágenes o archivos PDF, que no son tan fáciles de escanear por estos programas.

En un futuro lo lógico es que todas las facturas sean electrónicas estructuradas, ya que de esa manera se facilitará muchísimo la gestión de las facturas y se ayudará a no tener que estar perdiendo tiempo con ellas.

Etiquetas: Facturas | Facturación | Clientes
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